...
·····
world

Los Ángeles condenada a pagar 11,8 millones por caso de fuerza policial

Por The Daily Nines Editorial Redacción18 de abril de 20263 min de lectura
Los Ángeles condenada a pagar 11,8 millones por caso de fuerza policialBlanco y negro

LOS ÁNGELES — Un jurado federal ha ordenado a la Ciudad de Los Ángeles desembolsar una suma sustancial de 11,8 millones de dólares a un hombre que sufrió ceguera permanente por un proyectil policial disparado durante las jubilosas celebraciones de la Serie Mundial de 2020. El veredicto, emitido recientemente, subraya el creciente escrutinio en torno al uso de la fuerza por parte de las fuerzas del orden en escenarios de control de multitudes y el profundo costo humano de tales incidentes.

El incidente ocurrió en medio de la euforia pública generalizada que siguió a la victoria del campeonato de los Los Angeles Dodgers. Mientras multitudes de aficionados se congregaban en las calles de la ciudad, los agentes del orden fueron desplegados para gestionar a la gente. Durante estas operaciones, un individuo de entonces 27 años, cuya identidad ha sido protegida en algunos informes, fue alcanzado por un proyectil "menos letal", lo que le provocó un daño ocular irreversible. La subsiguiente batalla legal se extendió durante varios años, culminando en la reciente decisión del jurado que ahora prepara a la ciudad para un desembolso financiero significativo.

Este fallo refuerza una creciente conversación nacional sobre el despliegue de proyectiles de impacto cinético, a menudo denominados balas de goma o proyectiles de saco de perdigones, por parte de las fuerzas policiales. Aunque aparentemente diseñados para desescalar situaciones sin recurrir a la fuerza letal, su capacidad para causar lesiones graves, especialmente cuando se usan indebidamente o se despliegan en multitudes densas, ha sido una preocupación creciente tanto para los defensores de las libertades civiles como para los profesionales médicos. Históricamente, las ciudades han lidiado con el delicado equilibrio entre mantener el orden público y salvaguardar los derechos individuales, un desafío que con frecuencia se amplifica durante las grandes reuniones públicas. El veredicto, según informaron medios como el Yakima Herald-Republic, sirve como un crudo recordatorio de la responsabilidad que recae en los municipios cuando las acciones policiales provocan daños graves.

El equipo legal del demandante argumentó con éxito que el uso de la fuerza en este caso fue excesivo e injustificado, lo que llevó directamente a la lesión que alteró su vida. Durante el proceso, se presentó evidencia que detallaba el grave impacto en la vida del individuo, incluyendo extensos tratamientos médicos y el profundo costo psicológico de una discapacidad permanente. La suma otorgada está destinada a compensar los gastos médicos, la pérdida de ingresos y el inmenso dolor y sufrimiento padecidos. Tales acuerdos sustanciales inevitablemente plantean preguntas sobre los protocolos de capacitación policial, la eficacia del equipo y los mecanismos de supervisión diseñados para prevenir tragedias similares. Los críticos a menudo señalan un patrón de incidentes en los que las municiones "no letales" han causado lesiones graves en la cabeza, pérdida de visión e incluso muertes, instando a una reevaluación de sus directrices de despliegue.

Para Los Ángeles, el veredicto representa no solo una carga financiera significativa para las arcas públicas, sino también un momento de introspección con respecto a sus estrategias policiales durante eventos masivos. La ciudad ahora se enfrenta al imperativo de revisar sus tácticas de gestión de multitudes y la capacitación proporcionada a los agentes, asegurando que la seguridad pública se mantenga sin comprometer el bienestar de sus ciudadanos. Este caso está llamado a resonar más allá de Los Ángeles, contribuyendo al discurso más amplio sobre la rendición de cuentas policial y la aplicación responsable de la fuerza en toda la nación.

Reportaje original de Yakima Herald-republic. Leer el artículo original

Análisis en profundidad

Lo que los grandes pensadores de la historia opinarían de esta noticia

Bartolomé de las Casas

Bartolomé de las Casas

Defensor de los Indios · 1484–1566

En esta lamentable afrenta, donde el poder estatal ciega injustamente a un inocente en medio de la algarabía popular, veo el eco de aquellas crueldades que antaño azotaron a los pueblos oprimidos en las Indias. Como quien defendió con fervor el derecho natural de todo ser humano contra el abuso del fuerte sobre el débil, deploro cómo el orden público se erige en tirano, negando la dignidad inherente que Dios concede a cada alma. No es la fuerza, sino la razón y la misericordia, lo que debe guiar a los gobernantes; de lo contrario, perpetuamos un ciclo de opresión que clama justicia divina. Que este veredicto sirva como recordatorio de que la verdadera paz nace de respetar la inviolabilidad del individuo, no de proyectiles que arrebatan la luz eterna.

Simón Bolívar

Simón Bolívar

El Libertador · 1783–1830

Al contemplar cómo un ciudadano es privado de su visión por el exceso de la fuerza policial en las calles de una nación libre, rememoro mis propias luchas por emancipar a los pueblos de América del yugo opresor. En mi visión de una república justa, donde el gobierno vela por el bienestar común sin atropellar los derechos individuales, este incidente revela el peligro de que el poder se corrompa en manos de quienes deberían proteger la libertad. ¿No es esta ceguera impuesta un símbolo de la oscuridad que acecha cuando el orden se impone sin discernimiento? Exhorto a que, como en mis batallas, se eleve la voz del pueblo para reformar las instituciones, asegurando que la autoridad sirva al bien público y no a la injusticia que tanto combatí en las llanuras de América.

Francisco de Vitoria

Francisco de Vitoria

Teólogo y Jurista · 1483–1546

Este caso, en que un proyectil del orden público causa daño irreversible a un individuo en tumulto, me hace reflexionar sobre los principios del derecho de gentes que defendí con rigor escolástico. ¿Dónde está la justa causa y la proporcionalidad en el uso de la fuerza, si se viola el derecho natural de la persona a su integridad? Al igual que argumenté contra las conquistas injustas en las Indias, advierto que los gobernantes deben someterse a leyes universales que protejan al débil de la arbitrariedad del fuerte. Tal veredicto no es mero castigo, sino un llamado a la recta razón para que las autoridades evalúen sus acciones bajo el lente de la equidad internacional, preservando así el orden moral que sustenta toda sociedad civilizada.

Aristóteles

Aristóteles

Filósofo griego · 384–322 a. C.

En esta perturbadora instancia, donde el estado ejerce fuerza desmedida contra un ciudadano en celebración, veo una desviación del justo medio que siempre propugné en mi Ética. El polis debe velar por el bien común, mas no a costa de la areté individual, esa virtud que eleva al hombre por encima de la bestia. Si el uso de proyectiles 'menos letales' conduce a una ceguera permanente, ¿dónde reside la phronesis, la sabiduría práctica, en los guardianes de la ciudad? Tal como en mi Política, urge equilibrar la autoridad con la justicia distributiva, para que no se socave la eudaimonia colectiva. Que este suceso sirva de lección eterna: la verdadera polis florece cuando el poder se ejerce con mesura, honrando la esencia humana.

John Stuart Mill

John Stuart Mill

Filósofo y Economista · 1806–1873

Al presenciar cómo un proyectil policial roba la visión a un individuo en medio de la alegría pública, reafirmo mi principio del daño, que en 'Sobre la libertad' establecí como baluarte de la sociedad civilizada. Ninguna autoridad puede interferir en la libertad personal salvo para prevenir perjuicio a otros; aquí, el exceso de fuerza no solo viola este canon, sino que revela el peligro de un paternalismo estatal que ignora la autonomía humana. En una era de reformas, como las que abogué, este veredicto es un paso hacia la utilidad mayor, fomentando una policía que priorice la educación y el diálogo sobre la coerción. Que se aprenda de esta tragedia para expandir las libertades, asegurando que el progreso no se edifique sobre el sufrimiento innecesario de los individuos.