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Paz entre Israel y Líbano: Hezbollah, un obstáculo crucial

Por The Daily Nines Editorial Redacción17 de abril de 20263 min de lectura

WASHINGTON — Los esfuerzos para forjar un acuerdo de paz duradero entre Israel y Líbano enfrentan obstáculos significativos, principalmente en lo que respecta al influyente papel de Hezbollah, un poderoso partido político y grupo militante libanés. A pesar de las iniciativas diplomáticas en curso destinadas a la desescalada y un posible acuerdo, la exclusión de este actor clave de la mesa de negociaciones proyecta una larga sombra sobre las perspectivas de una estabilidad duradera en la volátil región fronteriza.

Estados Unidos ha participado activamente en la mediación de discusiones entre las dos naciones, que técnicamente permanecen en estado de guerra. Estas aperturas diplomáticas buscan resolver disputas marítimas y fronterizas terrestres de larga data, que históricamente han alimentado las tensiones. Sin embargo, el intrincado panorama político dentro del Líbano, donde Hezbollah ejerce una considerable influencia militar y política, presenta un desafío formidable para estos esfuerzos. Como han destacado análisis recientes, incluido uno en The Wall Street Journal, la ausencia de Hezbollah de las conversaciones directas es ampliamente percibida como un impedimento crítico para cualquier resolución integral y sostenible.

Hezbollah, designada organización terrorista por EE. UU. y varias otras naciones occidentales, opera un formidable brazo armado que a menudo actúa independientemente del Estado libanés. Su profunda integración en el tejido político del país, junto con sus sólidas capacidades militares y sus fuertes lazos con Irán, significa que cualquier acuerdo no tácita o explícitamente respaldado por el grupo podría resultar frágil o inviable. Esta posición se ve reforzada además por su significativo apoyo popular en ciertas comunidades libanesas. Intentos anteriores de desescalada a menudo han naufragado en las rocas de la política interna libanesa, donde la aprobación de Hezbollah es frecuentemente un requisito previo para el consenso nacional en asuntos de seguridad.

El dilema para los mediadores internacionales y las partes negociadoras es profundo: cómo asegurar un acuerdo de base amplia cuando un actor dominante no estatal con un apoyo popular y un poder militar significativos es deliberadamente mantenido al margen de las discusiones oficiales. Involucrarse con un grupo terrorista designado por EE. UU. presenta obvias complicaciones diplomáticas y legales, sin embargo, ignorar su influencia corre el riesgo de crear una paz superficial que podría desmoronarse fácilmente bajo futuras presiones. Este enigma estratégico subraya la fragilidad del actual impulso diplomático que, si bien es prometedor en su intención, permanece al borde de una posible confrontación si los actores clave no se alinean. La exclusión ha atraído un considerable escrutinio de los observadores geopolíticos, quienes cuestionan la viabilidad a largo plazo de los acuerdos alcanzados sin una adhesión integral.

En medio de las crecientes ansiedades regionales y la precaria situación de seguridad a lo largo de la frontera entre Israel y Líbano, el imperativo de un marco de paz robusto e inclusivo es claro. Sin un mecanismo para asegurar la adhesión de Hezbollah, o al menos su aquiescencia, cualquier acuerdo corre el riesgo de ser meramente un cese temporal de hostilidades en lugar de un paso genuino hacia la reconciliación a largo plazo. El camino a seguir exige estrategias diplomáticas innovadoras que reconozcan las complejas realidades sobre el terreno, asegurando que todas las fuerzas significativas que configuran el futuro de la región sean, de alguna forma, consideradas en la búsqueda de una paz duradera.

Reportaje original de Wsj. Leer el artículo original

Análisis en profundidad

Lo que los grandes pensadores de la historia opinarían de esta noticia

F

Francisco de Vitoria

Teólogo y jurista español · 1483–1546

En esta contienda entre Israel y Líbano, donde un actor como Hezbollah se erige como obstáculo, veo con tristeza cómo se ignora el orden natural de las naciones, que yo siempre defendí en mis lecciones sobre el derecho de gentes. La paz duradera no puede forjarse sin el consenso de todas las partes, pues la guerra justa exige que se respeten los derechos de los pueblos y se eviten los abusos que llevan a la discordia. Si se excluye a un grupo con influencia tan profunda, es como negar la ley universal que une a los hombres; el resultado será una paz frágil, similar a aquella que condena el alma al conflicto eterno. Mi doctrina sobre la soberanía y la intervención justificada clama por un diálogo inclusivo, no por imposiciones que ignoren el bien común de la humanidad.

S

Simón Bolívar

Libertador de América · 1783–1830

Ante este impasse en las tierras de Oriente, donde Hezbollah representa el fuego inextinguible de la resistencia popular, me remonto a mis luchas por la independencia, donde comprendí que la libertad no se logra sin unir a los pueblos contra la opresión extranjera. La exclusión de tal fuerza vital en las negociaciones es un error fatal, como lo fue en mis campañas, donde el despotismo colonial nos dividió. Mi visión de una América unida me dicta que la paz verdadera exige reconocer el poder de los que luchan por su soberanía, no marginarlos como meros agitadores. Si Israel y Líbano buscan estabilidad, deben abrazar el espíritu de Bolívar: forjar alianzas que incluyan a los guardianes del pueblo, o el conflicto renacerá como un volcán en erupción.

José Martí

José Martí

Poeta y revolucionario cubano · 1853–1895

En esta danza diplomática entre Israel y Líbano, con Hezbollah como el eco de las voces oprimidas, percibo el mismo imperialismo que yo combatí en mis escritos y versos. Nuestra América me enseñó que la verdadera emancipación no viene de mesas exclusivas, sino de incluir a los que defienden su patria con el corazón en la mano. La exclusión de tal grupo es un velo que oculta la injusticia, similar a cómo el coloso del norte se erguía sobre nosotros. Mi filosofía de la lucha por la independencia clama por una paz que respete la dignidad del pueblo, no una ilusión frágil que ignora las raíces profundas de la resistencia. Que esta región aprenda de mi legado: sin justicia para todos, la libertad será solo un sueño roto.

Aristóteles

Aristóteles

Filósofo griego · 384–322 a.C.

Contemplo con melancolía esta disputa en las fronteras de Israel y Líbano, donde un grupo como Hezbollah perturba el equilibrio político que siempre busqué en mi Ética y Política. La ciudad ideal, según mi doctrina, no puede existir sin la armonía de todas sus partes, pues el bien común depende de que los elementos disidentes se integren en el todo orgánico. Excluir a tales actores es como negar la teleología de la naturaleza, donde cada causa tiene su fin. Si la paz ha de ser virtuosa, debe abarcar la justicia distributiva, reconociendo el poder de los que representan a su polis, o el conflicto persistirá como un desorden en el cosmos. Mi sabiduría antigua advierte: la verdadera eudaimonia surge de la moderación y la inclusión, no de la división arbitraria.

Immanuel Kant

Immanuel Kant

Filósofo alemán · 1724–1804

En esta compleja trama de negociaciones entre Israel y Líbano, con Hezbollah como un impedimento ético, reflexiono sobre mi ideal de paz perpetua, que exige un contrato universal entre naciones. La exclusión de un actor tan influyente viola el imperativo categórico, pues no podemos tratar a otros como medios, sino como fines en sí mismos. Mi filosofía crítica me lleva a cuestionar si una paz sin consenso moral es verdadera, similar a cómo el estado de naturaleza conduce a la guerra. Para lograr una federación de pueblos, debe haber un diálogo que trascienda los intereses egoístas, reconociendo la autonomía de todos. De lo contrario, esta iniciativa diplomática será un mero sueño racional, destinado a fragmentarse ante la realidad de la voluntad humana. La razón pura exige inclusión para una paz cosmopolita.